Desde el Colegio sabemos de la importancia de orientar las acciones educativas en función del desarrollo integral de nuestros alumnos, tanto en su crecimiento personal, como en su inserción activa futura dentro de la sociedad; en este contexto, la convivencia escolar adquiere especial relevancia, en tanto que ejercita a nuestros alumnos en cómo vivir y relacionarse de forma armónica con los demás en los diferentes espacios de interacción social.

Se entiende que la convivencia pacífica es la base sobre la que se construye cualquier estado democrático y de derecho. Así, todo sistema educativo moderno tiene en la convivencia un doble referente:

  • Constituye una finalidad de la educación (familiar y escolar).
  • No puede haber proceso educativo sin convivencia en las aulas y en las comunidades educativas a las que atienden los centros escolares.

La interrelación positiva y sin violencia entre los miembros de la comunidad educativa permite construir unas relaciones sustentadas en valores como el respeto mutuo y en la solidaridad recíproca, lo que favorece siempre un buen clima.

Creemos en que para lograr ese buen clima convivencial, hay que tener en cuenta la dimensión preventiva, que no debe limitarse a informar o prohibir, sino que se apoya en el desarrollo de conocimientos, habilidades emocionales y actitudes que permitan a los alumnos formarse como personas autónomas capaces de tomar decisiones y de anticiparse a situaciones de alteran la convivencia diaria.

De todo lo dicho se desprende que el Centro da una gran importancia al enfoque de aprendizaje de la convivencia, por lo que viene incidiendo en acciones recogidas en nuestro Plan de Acción Tutorial y en proyectos formativos relacionados con la inteligencia emocional, sobre los alumnos y sobre el profesorado, sin perder de vista al resto de la comunidad educativa.