Con el compromiso de la mejora permanente y teniendo muy clara la visión de un cambio sustantivo y cualitativo en el Centro, desde el curso 2010-11 participamos en el Programa de Innovación “Competencia 43,19” organizado por Escuelas Católicas de Madrid en colaboración con la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard.

Desde entonces, el equipo docente de este Centro (que comparte el compromiso del cambio, con una misma visión y unas mismas finalidades del aprendizaje, así como con un objetivo común: ofrecer a nuestros alumnos un modelo de enseñanza-aprendizaje que les permita crear proyectos de vida saludables) ha tenido, y sigue teniendo, una completa formación que se ha ido implementando en todas las etapas a través de nuevas metodologías y herramientas pedagógicas, como son: el Trabajo Cooperativo, el trabajo en el marco de las Inteligencias Múltiples (y los Proyectos de Comprensión), las Rutinas y Destrezas de Pensamiento, El Trabajo basado en Proyectos, Aprendizaje Basado en Problemas, la clase Invertida (Flipped Classroom) o el Aprendizaje y Servicio.

Todo ello, ha dado lugar a nuevas formas de pensamiento y nuevas formas de hacer, que implica la transformación de modelos de comportamiento y de cultura escolar, favoreciendo de igual forma el desarrollo de competencias y estrategias en nuestro alumnado.

Uso de tablets en Educación Primaria

Desde hace unos años, en nuestro Centro se vienen utilizando tablets en las asignaturas de Lengua, Matemáticas e Inglés en algunos cursos de E. Primaria. Se usan como una metodología digital de aprendizaje que viene a complementar el uso de otras herramientas como los libros de texto o las actividades que pueden elaborar los profesores. Esta metodología, con contenido curricular, se basa en explicación, práctica con ejercicios y seguimiento del niño a tiempo real.

Se asienta sobre tres ventajas:

La personalización del aprendizaje, atendiendo mejor a la diversidad de niveles que puede llegar a existir en un aula (se adapta a la forma y al ritmo de aprendizaje de cada uno); se pueden detectar con más facilidad las necesidades educativas individuales.

Por otro lado, es una herramienta motivadora, pues la interacción con los ejercicios otorga al alumno una autonomía y cierta sensación de juego. También promueve la interacción colaborativa, pues los niños se ayudan entre ellos, y logran así aprender de sus propios errores.

Es una herramienta que ayuda en la optimización del tiempo del profesor: le permite saber con facilidad, con qué alumnos y en qué áreas se precisa una mayor intervención, lo que favorecerá siempre al alumno.